Rompiendo Barreras Edición 93 - Primavera 2012

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Entre otras cosas, el vivir más tiempo aumenta la posibilidad de tener discapacidades. En este número aprenderemos sobre formas que las iglesias han creado para ayudar a los adultos mayores que padecen discapacidades.

Cuando proveemos acceso bendecimos

David Van Ningen, miembro de la Iglesia Cristiana Reformada en Rock Valley, Iowa y Director de Hope Haven, Inc.

Cuando era niño, mi papá jugaba softball en el equipo de la Primera Iglesia Reformada en Sioux Falls, South Dakota. Como muchos otros padres, el mío servía en el consistorio, enseñaba en la escuela dominical además de enseñar catecismo, ayudaba con el grupo de jóvenes y visitaba junto con el pastor. La Primera Iglesia Reformada era clave en la vida de nuestra familia. Cada domingo mi madre nos preparaba para ir a la iglesia, nos vestía con nuestra mejor ropa. Subíamos los escalones que había en la puerta principal, y luego subíamos otros escalones para el santuario. Las salas de la escuela dominical como el salón social se encontraban en el subterráneo.

Mi padre ya no juega a la pelota; ir alrededor de las bases con un andador sería un gran desafío. Su papel en la iglesia cambió también. Él echaba de menos no estar involucrado como lo estaba antes, sin embargo la Primera Iglesia Reformada seguía formando una parte central en su vida y en la de mi madre. Ellos adoraban y servían al Dios que amaban.

Hace veinticinco años la Primera Iglesia Reformada se mudó de su antiguo edificio a uno nuevo. A diferencia del edificio anterior, éste da la bienvenida a aquellos que ya no pueden correr las bases. Mi madre estaciona el carro cerca de la puerta. No hay escaleras que impidan a mi padre entrar al edificio o al santuario. Los baños están cercanos. Las salas de la escuela dominical están en el mismo piso que el santuario como también lo está el salón social. Mi padre y mi madre adoran en este sitio sin ningún tipo de obstáculos estructurales.

Estoy muy contento que puedo adorar junto a mi padre y mi madre debido al trabajo realizado hace veinticinco años atrás. Este privilegio me lleva a imaginar la forma en que podemos dar la bienvenida a muchos en los próximos años. No solo abrazamos nuevas oportunidades de hacer ministerio como dar la bienvenida a familias jóvenes, sino también apoyar a aquellos que nos han guiado a llegar donde estamos ahora - aquellos como mi padre, mi madre y mi suegra Kay.

Kay recientemente se fue donde el Señor. Antes de su fallecimiento, ella no podía asistir a la iglesia. Sin embargo su familia y sus amigos revelaron que su iglesia era parte vital de su vida y su iglesia lo sabía muy bien. Aquellos que asistimos a su funeral fuimos bendecidos al celebrar su vida en el mismo lugar donde ella enseñó en la escuela dominical, donde sus hijos fueron bautizados, y donde ella adoró a su Señor.

Las maneras de ayudar pueden tomar diferentes formas para aquellos que sus años van pasando y que viven con condiciones que les limitan:

  • el quitar los obstáculos físicos, o algo tan práctico como parqueo con servicio de valet
  • el visitar a aquellos que no pueden salir, o grabar los servicios
  • el decir "gracias" a aquel que está sentado o sentada en una silla de ruedas y que una vez fue tu profesor de escuela dominical, o proveer oportunidades para que puedan compartir sus historias

Honramos a Dios cuando honramos a aquellos que fielmente le sirvieron proveyéndoles con comodidades razonables para que sean bendecidos.

Enfermeras de parroquia ministran en cuerpo y alma

Mark Stephenson, Director del Ministerio para los Asuntos del Discapacitado de la ICR

"Las enfermeras de parroquia ayudan a las personas a fomentar una vida en plenitud", comenta Marj Taylor quien sirve como enfermera de parroquia hace ya diez años en la iglesia Hope (IRA) y la iglesia Beechwood (IRA) de Holland, Michigan. Las enfermeras de parroquia hacen más que ayudar con las medicinas y ver que coman en forma apropiada. De acuerdo al World Forum for Parish Nursing Ministries,

las enfermeras de parroquia proveen "un cuidado intencionado del espíritu integrando la fe y la salud en una enfermería integral".

"Muchas adultos mayores lidian con ajustar sus roles. Sus discapacidades son obvias, pero el aprender a depender de otros es algo muy difícil especialmente cuando es forzado", dice Taylor. "A medida que la gente ve los efectos de una parálisis o demencia senil en sus propias vidas, tienen temor de que otros sepan. Temen ser una carga, como también temen que sus cosas sean arrebatadas, como su licencia de conducir".

A medida que se le ayuda a la gente a enfrentar sus nuevas limitaciones, las enfermeras de parroquia proveen cuidado del espíritu. Taylor enfatiza, "tenemos que ayudar a las personas a encontrar medios que sigan bendiciendo a otros, especialmente si no pueden hacer las mismas cosas que hacían en el pasado. La gente necesita saber que tienen un propósito en la vida".

Judy Vander Plaats, una enfermera parroquial voluntaria en la iglesia cristiana reformada de Ripon, California, encuentra que la base de su trabajo es crear confianza con las personas. "Las personas mayores necesitan que la gente en las iglesias que se conecten y les cuiden. A medida que sus problemas de salud aumentan tienen tendencia a aislarse. Necesitamos buscarlos".

Vander Plaats dice que cuando las personas necesitan ver al doctor, ella hace arreglos para el transporte y a menudo ella los acompaña. "Voy con ellos porque la visita al doctor va con rapidez. No siempre la gente entiende lo que el doctor dice y no piensan en aquellas preguntas importantes de hacer. Necesitan a alguien que tiene capacitación en el área de la salud que abogue por ellos".

Las enfermeras de parroquias no trabajan solas, dice Vander Plaats. "El punto principal es educar a la gente dándoles a ellos y a sus familias los recursos que necesitan para cuidarse y cuidar a sus seres amados".

Como parte del programa de enfermeras de parroquia, Immanuel cuenta con un closet de elementos médicos donados como muletas, andadores, baños portátiles, sillas de ruedas, bastones y otras cosas. Los miembros pueden usar estos artículos por el tiempo que los necesiten. El closet funciona además como una herramienta de alcance. A veces los miembros utilizan estos elementos para los vecinos u otros en la comunidad.

Las enfermeras de parroquia pueden servir muy bien en las congregaciones y en las comunidades, pero necesitan el apoyo de liderazgo de las iglesias.

Una enfermera de parroquia ha tenido mucha capacitación pero "no ha llegado a ninguna parte" en su iglesia. "Hemos ofrecido hacer llamadas por las personas, tratar de tener clínicas de donación de sangre, pero no hemos tenido el apoyo del liderazgo. Este ministerio necesita ser integrado en el ministerio total de la iglesia, y no como algo aparte".

Por otro lado, Vander Plaats aprecia el apoyo del concilio de su iglesia. "Ahora, enfermeras jóvenes de nuestra iglesia están involucrándose como voluntarias. El futuro de la enfermería en la parroquia de nuestra iglesia se está viendo muy bien".

Un servicio sin egoísmo en la unidad de demencia senil

Curt Gesch, miembro de la Iglesia Cristiana Reformada Telkwa, de Telkwa en British Columbia y defensor regional para el clasis BC Northwest (ICR)

No hace mucho participé en una reunión para aquellos que proveen cuidado a las personas con demencia senil. Es un verdadero placer estar en dicho grupo. Honestamente, es un sello de calidad. O compasión. O ambos.

Con ansias espero cada vez que tengo que trabajar con las personas en la unidad de demencia senil del hogar de ancianos. En su mayoría cuando hablo ellos asienten con la cabeza, o concuerdan o me ignoran. Sin embargo aún digo, "me alegro de verla, Vivienne" (o Alice, o John, o Eunice o Bud o Ivan).

En la reunión de los que proveemos cuidado tuvimos la oportunidad de escuchar un relato inspirador de una señora que tiene demencia senil (90 años) que ayuda a otra señora (74 años) que padece de serios problemas sicológicos estando ocupada o siendo mandona. La señora de 74 años es apática y no le gusta cooperar, pero cuando la señora de 90 años llegó al hogar, la más joven comenzó a trabajar, a ayudar, a ser más ordenada, etc. Por supuesto que la señora de más edad olvidaba que había ayudado. Esto lo llamo la gracia de Dios. Todos pertenecemos, todos servimos. 

Un nuevo acceso, un cambio que eleva

Phil Assink, pastor de la Iglesia Faith Community (RCA), Edmonds, Washington

 "Lo pusimos, pero ¿quién lo va a usar?"

Esta pregunta estaba en la mente de muchos en la Iglesia Faith Community (IRA) en Edmonds, Washington, en los 1990 cuando instalaron un ascensor Limited Use Limited Access (LULA). Desde esa vez, nuestra pregunta ha sido respondida una y otra vez.

Hoy el ascensor se utiliza tres días a la semana durante los grupos de estudios bíblicos como también durante los servicios de los domingos. Cada vez que los grupos de la comunidad utilizan nuestro edificio, podemos decir que nuestro edificio tiene acceso para sillas de ruedas. El ascensor ha sido utilizado cuando alguien ha sufrido algún accidente o ha tenido cirugía y que por un espacio de tiempo les impide utilizar las escaleras. Aquellos que una vez se preguntaron "¿quién lo va a usar?" lo utilizan semanalmente.

En los grupos de damas son muchos los que lo aprecian. Una dijo "me toma tiempo utilizar las escaleras y siento que tengo que sostenerme de alguien, pero ahora solo uso el ascensor". Otra persona que estaba recuperándose de una operación a la rodilla dijo que puede subir las escaleras, pero baja utilizando el ascensor dado a que le es más difícil bajar las escaleras que subir.

A través de nuestra experiencia y de la experiencia de otras iglesias, aprendimos que el ascensor provee una renovación tanto física como espiritual. Por ejemplo, el ascensor hace posible que una familia lleve al padre que padece Alzheimer a la iglesia. Notaron que la continua participación en la iglesia le ayuda espiritual y emocionalmente.

Uno de nuestros miembros ha estado trabajando rigurosamente en su rehabilitación debido a un accidente en la columna. Ella se cayó y no ha podido caminar, y ha estado alejada de la iglesia por más de un año. Hace poco y con la ayuda de un andador, ella pudo utilizar el ascensor y volver a adorar, y toda la congregación se ha beneficiado con su presencia.

El proyecto del ascensor fue posible por una donación de $15.000 de la IRA a través de la campaña de levantamiento de fondos de 1998, por lo que estamos muy agradecidos a nuestra denominación y a todos aquellos que en forma generosa donaron hace una década. Nadie pensó que sus donaciones ayudarían a tantos.

Este tipo de preguntas y asuntos que no consideramos nuestra división - el edificio fue construido en 1960 sin tener una entrada nivelada. Cuando se piensa en opciones de acceso años más tarde, nos dimos cuenta que una rampa, siendo menos costosa, podría ser algo práctico, pero un ascensor LULA es siempre una opción efectiva para un punto de entrada a nivel del suelo y acceso a los niveles altos y bajos.

Después de una década, la nueva pregunta que la gente se hace es "¿Cómo sería nuestra iglesia si no tuviese un ascensor?"

Manteniéndose conectados a pesar de la pérdida de la visión

Son muchos los adultos que en parte se sienten aislados por problemas visuales que les impide leer sus publicaciones favoritas o utilizar los materiales de estudio bíblico. La Iglesia Reformada de América (IRA) y la Iglesia Cristiana Reformada (ICR) ofrecen una variedad de publicaciones en variados formatos para que la gente pueda estar conectada.

Letra grande
Material de estudio bíblico de Faith Alive Christian Resources (FA)
Las tarjetas de la Santa Cena de la IRA
Los himnarios (FA)
Material electrónico de diferente letra (FA)
El librito de inclusión y el boletín de Rompiendo Barreras (del Ministerio para los Asuntos del Discapacitado de la ICR e IRA)
Los devocionales Today y Words of Hope
Páginas en la internet de la ICR e IRA pueden ampliarse como también las publicaciones en formato PDF

 Publicaciones en casetes
La revista The Banner de la ICR (FA)
El boletín Rompiendo Barreras de la ICR e IRA
El devocional Today

 Podcasts
El devocional Today
Los programa de ReFrame: Under the Radar, Groundwork, Walk the Way, Kids Corner, Spotlight
Aplicaciones y el Kindle 

'Se puede hacer más'

Joann Hoover, director ministerio de salud de la Iglesia First Reformed, Oak Harbor, Washington

En el año 2005 el boletín de nuestra iglesia publicaba actualidades del ministerio de salud que en su mayoría iba dirigido a adultos mayores y aquellos que los cuidan - temas como prevención de caídas, seguridad en los medicamentos, pérdida auditiva, la desmitificación del cuidado a largo plazo, ayuda con el Medi-care, etc. - aprendimos que proveyendo un lugar seguro para la adoración y servir nuestra comunidad eran una necesidad mucho más grande.

Entre otras cosas, se nos recordó que la gente tropieza en los umbrales de las puertas si estos están levantados, que los hermosos pisos de piedra de laja en el atrio amplio eran muy desiguales para los que no afirman bien con sus pies, y que los intentos de hacer una separación en cada baño accesible no tuvieron éxito para las sillas de ruedas.

Seis años más tarde, la Iglesia First Reformed (FRC) en Oak Harbor, Washington, hizo una tremenda remodelación de su edificio construido en el 1963, y muchos problemas pudieron solucionarse:

  • Todas las entradas del edificio fueron hechas de nuevo o tienen una rampa, haciendo con ello el acceso fácil para los andadores o las sillas de ruedas, desde el vehículo hasta la entrada.
  • Las tres áreas de entrada mayores tienen ahora los umbrales nivelados y una puerta en la entrada más grande tiene un botón para abrir la puerta en forma automática.
  • Los suelos de laja han sido reemplazados con un piso plano y que no es resbaloso, que anteriormente solo servía para agradar a la vista.
  • La luz en la entrada es mucho mejor
  • Dos baños espaciosos con acceso a las sillas de ruedas y aun así mantener privacidad.

Varias mejoras han sucedido también en el santuario: una rampa con baranda hacia la plataforma para aquellos que están en el coro o dirigiendo la alabanza. Se añadió una distancia de siete centímetros entre cada banca para dar más espacio para entrar y salir. Cinco salidas desde el santuario (dos con una puerta y tres con doble puerta). Además, la impresión es más clara y un nuevo trasfondo en las fotos utilizadas en las presentaciones que se proyectan en las dos pantallas donde las letras pueden leerse con más facilidad.

Además de las mejoras en el edificio, estamos conscientes de las necesidades como también pendientes de aquellos que no pueden salir, o les es más difícil. Cada semana, las damas que forman parte del grupo de visitas SonShine, se turnan para visitar a aquellos que están en sus casas. Los que tienen habilidades para trabajos de reparación van a sus casas a hacer reparaciones, construir rampas, cambiar ampolletas y ayudar a los dueños de casa a mantener un lugar seguro. Con la ayuda del hospital local, se proveen clases para prevenir las caídas la que fue muy concurrida y valorada.

¿Terminamos? Por supuesto que no. Continuamos poniendo atención y haciendo cambios a medida que es necesario para ayudar a nuestros miembros o a sus familias para que los cuiden.

La adoración que Dios quiere

A los 90 años, mi madre se unió a muchos que como ella, viven con discapacidades. Mi madre tiene demencia senil.

Alrededor de un cuarto de la población entre las edades de 65 y 75 años, y más de la mitad de aquellos que tienen 75 años viven con alguna discapacidad ya sea física o mental que limita una o más de sus actividades diarias. Para nuestra generación que se acerca a la edad de adulto mayor, el número de personas que viven con discapacidades, aumentará dentro de los siguientes 20 años.

Estoy agradecido de aquellas personas en la iglesia de mi madre que se mantienen en contacto con ella, aun cuando ella no ha asistido a la iglesia por años. Los miembros del grupo de GEMS la han visitado y llevado regalos. Su pastor, Jake Heerema la visita en forma fiel. El pastor Jake se aseguró que los hijos celebrásemos la Santa Cena con ella hace unos meses atrás. El anciano que visita a mi madre, Mike Oosterhouse la ve a menudo. Estoy agradecido que su iglesia se mantiene en contacto con ella aunque ella ya no pueda aportar a la vida comunitaria de la iglesia.

¿Qué tan bien ministra su iglesia a miembros como mi madre?

La Escritura nos llama a "reunirnos" (Hebreos 10:24) y esto va en ambas direcciones. Los miembros que pueden reunirse en forma regular y aquellos que no pueden asistir deben visitarlos en forma constante.

En muchas congregaciones, los ancianos, los diáconos e incluso los pastores están visitando cada vez menos a la gente. Esto lleva a pensar que los ancianos que no pueden salir de sus hogares estarán aislados a menos que las congregaciones encuentren formas creativas para alcanzar a estas personas. (Vea el artículo en la página 3 sobre las enfermeras de parroquia).

"Creer en Dios el Padre es agradarlo y hacer el bien, ayudar a las viudas y a los huérfanos cuando sufren" (Santiago 1:27) ¿Cumplirá su iglesia este llamado de "adoración" como Dios desea? ¿Lo hará?

—Mark Stephenson

 

Alrededor del 21 por ciento de personas sobre los 65 años informan tener algún problema visual. Este número aumenta al 26 por ciento para las personas sobre los 75 años y mayores. Para ordenar material marcado con "FA", llame a Faith Alive Christian Resources (800-333-8300). Para los demás materiales, llame al Ministerio para los Asuntos del Discapacitado de la ICR (888-463-0272).

© 2012 el ministerio de Discapacidad de la Iglesia Cristian Reformada en Norteamérica y la Iglesia Reformada de América. Rompiendo Ba-rreras se publica en forma trimestral por el Ministerio para los Asun-tos del Discapacitado, 2850 Kalamazoo Ave. SE, Grand Rapids, MI 49560-0800, y P.O. Box 5070, STN LCD 1, Burlington, ON L7R 3Y8; junto con el Ministerio para los Asuntos del Discapacitado de IRA, 4500 60th St. SE, Grand Rapids, MI 49512-9670. Rev. Mark Stephen-son, Director del Ministerio de Asuntos para el Discapacitado 888-463-0272; [email protected]), y el  Rev. Terry DeYoung, Coor-dinador para los Asuntos del Discapacitado de la IRA (616-541-0855; [email protected]), editan juntos Rompiendo Barreras.

Se autoriza el hacer copias de los artículos siempre y cuando se reco-nozca su fuente de origen.

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