Rompiendo Barreras Edición 99 - Otoño 2013

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Veteranos de guerra discapacitados. Esta edición explorará formas en que las iglesias reciben, ministran, e involucran los dones de los veteranos de guerra discapacitados. Más información y recursos se pueden encontrar en (www.rca.org/disability and www.crcna.org/disability).

Un camino hacia la plenitud

Por quien fuera pastor de la IRA y vive con TEP *

Pasé 40 años tratando de olvidar las experiencias de la guerra de Vietnam. Desde que regresé de Vietnam, he experimentado problemas mentales y emocionales, pero no quize verlos como problemas con los que tenía que lidiar. Sin embargo, a medida que envejezco las pesadillas son más insistentes, los recuerdos, las noches de insomnia, y las luchas para mantener una vida normal y productiva. Cuando llego a un punto donde hago crisis me sumergo en un comportamiento destructivo y me siento una persona débil.

A los pocos años de mi regreso, sentí un fuerte llamado hacia el ministerio y pensé que siendo pastor podría darme la fuerza para superar estas caídas, asumiendo que obviamente Dios me provería lo que necesitaría para hacer mi trabajo. Con la guía de Dios, trabajé duro en servir el pueblo de Dios, la iglesia, y las comunidades donde servía.

Como veterano de guerra de Vietnam, no hablé mucho de mis experiencias en la guerra hasta, como decimos en mi grupo de apoyo, “caí y me quemé”. Fui ministro de la IRA por 18 años cuando me vi forzado a dejar mi labor pastoral debido a mi comportamiento inapropiado. Esa fue una experiencia devastadora para mí, mi familia, y todo lo que ello implica.

Junto con mi esposa asistimos a otra iglesia de la IRA compuestas por familias que nos recibió con amor y comprensión. Al principio no quería poner ni un pie en la iglesia debido a mi experiencia y a mis sentimientos de vergüenza. Cuando encontramos a nuestra iglesia, supimos que era el lugar que Dios había preparado para nuestra sanidad. No es una congregación que tiene un programa para veteranos de guerra, pero su gente provee compasión y cuidado que trae sanidad.

Estoy agradecido también por mi grupo de terapia semanal, por mi consejería semana por medio, por mi visita a mi siquiatra cada 6 u 8 semanas, y los remedios – todo esto a través del hospital de Veterans Affairs que está cerca. Solamente en nuestro hospital, existen 16 grupos de apoyo para personas con TEP donde un gran porcentaje de estas personas son veteranos de guerra de Vietnam. Para muchos en mi grupo de 12, los mecanismos para sobrellevar esto ya no funcionan a medida que se llega a la edad de la jubilación, ocasionando con esto pérdidas de trabajo, matrimonios, y otras relaciones personales. Debido a que el alcoholismo, drogadicción, y comportamientos sexuales inapropiados son los mecanismos típicos para sobrellevar esto, es que el TEP tiene la tendencia de ser un asunto privado.

Hoy doy gracias a Dios por oir nuestro clamor, y por las formas en que sus hijos y sus hijas, nuestra iglesia, son los que nos han ayudado a llegar a ser completos nuevamente.

*El nombre se mantiene anónimo por petición de la persona.

Capacitada para ministrar a veteranos de guerra

por Mark Stephenson
Asuntos para la discapacidad de la ICR

El personal militar, los veteranos de guerra, y sus familias enfrentan muchos desafíos, que incluyen estrés en las relaciones familiares, volver a la vida civil, luchas espirituales, recuperación de lesiones que incluyen amputaciones, lesiones cerebrales traumáticas, y sanidad del trastorno de estrés postraumático (TEP). Para algunos veteranos de guerra, las heridas pueden permanecer por años e incluso décadas después de haber sido dado de alta. Con su énfasis en las relaciones personales – con Dios y con las demás personas – las iglesias pueden traer sanidad y restauración si es que están bien capacitadas para hacer el trabajo.

El equipo de trabajo de los veteranos de guerra de Michigan (VTF por su nombre en inglés), que fue fundada y dirigida por el capitán Gary Beelen y que trabaja muy de cerca con las iglesias, provee apoyo y cuidado a los veteranos de guerra que regresan, e incluye ayudarles con los impactos espirituales de la guerra y de la violencia. Beelen explica que “a través de identificar las seis dimensiones de salud, podemos causar un gran impacto en la reintegración de los veteranos de guerra a una sanidad”. Estas dimensiones incluyen la salud física, sicológica, fisiológica, emocional, social, familiar, y espiritual.

Beelen, quien fuera un miembro de la Iglesia Cristiana Reformada y que está preparándose para obtener su título en capellanía militar, comenzó el VTF hace dos años como parte de su internado. La creó como una organización sin fines de lucro en Michigan. El VTF es el único programa de “Partner in Care” iniciado por la Guardia Nacional en el 2012 y provee apoyo ministerial a más de 200 iglesias en Michigan, el norte de Indiana, y el norte de Ohio.

Las iglesias tienen muchas opciones para involucrar lo que Beelen llama “ministerio de guerrerros”, y el VTF provee los recursos y el apoyo para ayudarles. Los capellanes y otras personas van a sus iglesias a capacitar a los miembros en las formas en que puede hacerse este ministerio de guerrerros y que van desde simples actos de amabilidad hacia las familias, padres, cónyuges, o los hijos que han sido enviados al campo de guerra, a realizar grupos de apoyo para TEP o lesiones cerebrales. Se les anima a las iglesias proveer cuidado en la iglesia y referir a los veteranos de guerra hacia los recursos que existen fuera de ella.

Muchos veteranos de guerra y personal militar lidiar con “heridas morales” donde tratan de reconciliar las actitudes que toman una vez que han sido dado de altas con la ética cristiana. Cuando los voluntarios de las iglesias reciben la capacitación apropiada, pueden proveer ayuda a las personas que necesitan sanas de las heridas morales.

El VTF trabaja junto al Campamento Libertad que está ubicado en el sureste de Michigan, donde las iglesias pueden referir las parejas y las familias para un fin de semana de actividades en el exterior y de actividades que enriquecen. Hay consejeros, personal médico, y capallanes disponibles cada vez que se necesita apoyar a los participantes en estos eventos.

El VTF trabaja como mediador con los servicios militares en ayudar a coordinar capacitación en las iglesias y cuidado a los veteranos de guerra y sus familiares. La página en el internet de VTF (www.mivettaskforce.com) delinea el proceso de cuatro pasos para las iglesias que estén interesadas en realizar este tipo de ministerio.

“Creo que si hacemos este trabajo juntos podemos causar un impacto mucho más grande en el cuidado espiritual, como también podemos coordinar un apoyo directo con los militares en servicio activo”, dice Beelen.

Una iglesia en Idaho ofrece un salvavidas

por Patricia Glenn
Defensora regional para Asuntos del Discapacitado, IRA

Como trabajora social voluntaria en un centro de veteranos de guerra sin hogar en Idaho, soy testigo a diario de la situación que tienen al no tener un hogar.

A menudo estos veteranos de guerra experimentan trastornos de estrés postraumático. Devido a que pueden actuar como tener miedo, y porque he notado que los ruidos y los perros a menudo son gatilladores, es que proveemos habitaciones silenciosas y quitamos los perros de nuestra área. A menudo una de mis tareas es rápidamente preparar una comida caliente para un veterano de guerra que no ha comido en días.

Real Life Ministries en Post Falls, es una iglesia que lleva un ministerio que provee todo lo necesario a los veteranos de guerra que llegan a nuestro lugar. Cosas como comida, ropa, artículos personales, transporte, dinero, y amor. En agosto la iglesia reunió cosas para la escuela incluyendo mochilas, para los hijos de los veteranos de guerra. La iglesia tiene reuniones para los veteranos de guerra cada domingo en la mañana.

De acuerdo al folleto de promoción de Real Life‘s Veterans Ministry: “La realidad de la guerra es que todos son heridos. Algunas heridas sanan rápidamente, pero otras perduran toda la vida…Sea que para el veterano de guerra que en soledad ha vivido los recuerdos de los combates de guerra, o aquellos jóvenes soldados que acaban de regresar de sus primeros horrores de la guerra, el poder de Dios, el poder de la Palabra escrita de Dios, el poder de la gente que está alrededor de la iglesia pueden ser recursos poderosos en el proceso de sanidad de los veteranos de guerra. Esta sanidad puede muy bien extenderse hacia la familia del vetarano de guerra y a aquellos a quienes la vida del veterano de guerra ha afectado debido a las heridas de guerra mentales”.

Roy, un veterano me dijo que si no hubiera sido por el ministerio de la iglesia, sus recursos de comida, ropa y abrigo habría cometido algún crimen – y probablemente estaría en la cárcel, donde por lo menos existen algunos de estos recursos.

Carta
Por favor, más que solo “preocupación”

Gracias por su interés en publicar sobre los veteranos de guerra discapacitados. Espero que esto genere algo más que “preocupación” hacia el veterano de guerra en la iglesia .

En 1978 escribí un artículo para el Heraldo de la Iglesia que iba dirigido hacia las consecuencias emocionales y espirituales por haber estado en combate, y tratar de sensibilizar a nuestras iglesias en cuanto a las necesidades de los veteranos de guerra a pesar de estar viviviendo una guerra que a todos desagradaba. En esos tiempos casi nadie hablaba de trastornos de estrés postraumáticos (TEP), que hoy

ha llegado a ser un “diagnóstico casero”.

La mayoría de las discapacidades de los veteranos de guerra no son visibles, sino más bien espirituales y emocionales. Esta forma de ver reforzada a través de mis diez años de servicio como capellán en el hospital de Veterans Affairs y luego en mi constante actividad en los Veteranos de guerra de Vietnam en norteamérica.

Con las constantes envíos de algunas unidades de la Guardia Nacional y Reserva, como también los “regulares”, el número de bajas y discapacidades eran numerosas cada día. El último conteo que escuché es que suceden aproximadamente un 22 por ciento de suicidios diaros de ex combatientes, más de las muertes en combate. Los veteranos de guerra son un 7 por ciento de nuestra población, y ellos forman el 20 por ciento de los suicidios.

Con menos de 1 por ciento de nuestra población que actualmente sirve, los norteamericanos viven bastante aislados de la vida militar y de las consecuencias por haber estado en combate – y los veteranos de guerra a menudos son “escondidos” en nuestras iglesias. Se me ha informado que aproximadamente un 75 por ciento de ex combatientes sufren un daño en sus conciencias lo suficientemente grande como para llevarlos a buscar ayuda en algún cuerpo religioso.

Donald Jansen, capellan jubilado de la IRA, Holland, MI

Una transición desafiante

por Emily Enders Odom*

Hombres y mujeres que hoy regresan a sus hogares cargan recuerdos dolorosos de sus experiencias en las guerras de Irak y Afganistán. Un gran número sufre de trastornos de estrés postraumático (TEP).

“Cuando estás en una situación de combate, las alarmas están sonando todo el tiempo, y siempre te encuentras en una actitud de alerta, y este estado de respuesta está en marcha todo el tiempo”, dice Laura Atwood, una administradora de casos clínicos de Robley Rex Veterans Affairs Medical Center en Louisville, Kentucky. “Luego regresas a casa y el problema es que tu sistema nervioso no se ha calmado. La alarma sigue sonando aun cuando no hay fuego”.

Atwood explica que el trastorno de estrés postraumático es “una respuesta normal a eventos anormales y llega a ser un problema o un trastorno si después de un período de tiempo, con o sin tratamiento, los síntomas y maneras de sobrevellevarlo llegan a ser inapropiados en el contexto normal de un soldado”.

“Cada veterano de guerra tendrá un estrés postraumático”, dice Kevin Wainwright, un capellán militar estadounidense asignado al Fort Wainwright en Alaska, “pero no todos tendrán trastornos de estrés postraumáticos”.

El reciente retiro de las fuerzas de Estados Unidos, dice Wainwright significa que muchos de los soldados están saliendo de todas las ramas de las fuerzas armadas y están regresando a sus comunidades locales buscando no solo un trabajo, sino que además un sentido a la vida y un sentido de pertenencia.

“En la vida militar, estos hombres y mujeres tenían un propósito y una misión. Tenían una camaradería. Ahora vuelven a la vida civil, a un entorno que es distinto: con menos reglamentos, menos predecible, y con más autonomía. Y es posible que estén buscando ayuda en las iglesias”.

*Porción tomada con permiso de la edición de septiembre 2013 de Presbyterians Today magazine (www.presbyterianmission.org/ministries/ today/The-wounds-of-war-0913/ or pcusa.org/today)

Nota del editor

Los tiempos están cambiando

No sé qué tratamiento recibió el fpersonal militar en Canadá durante los años 1960 y principios de los 70, pero en Estados Unidos fueron a menudo tratados de forma vergonzosa. Por ejemplo, aquellos que regresaban en avión de sus deberes en Alemania o Vietnam debían cambiarse y vestir ropa de civil antes de abordar el avión. Si llegaban a Estados Unidos uniformados, corrían el riesgo de que se les gritara, insultara y hasta que se les escupiera.

No se trataba solo de baby boomers con pelo largo y sandalias quienes maltrataban a los veteranos de guerra. Generaciones más antiguas se unían al coro a veces, aunque de forma distinta. Cuando Asuntos para el Discapacitado envió una petición a las iglesias en cuanto a ministrar a los veteranos de guerra, recibí el siguiente comentario (publicado aquí con permiso):

El leer sobre el tipo de ministerio me tomó por sorpresa. Mi padre fue un veterano de guerra discapacitado. Falleció en 1975. Un anciano de nuestra iglesia vino y le dijo a mi familia que creía que estaba mal que mi padre recibiera beneficios de VA [Veteran Affairs]. Mi hermano habla de cómo lo molestaban en la escuela cristiana por la discapacidad de mi padre y por el apoyo de VA. Mi madre habla de la envidia de las demás mujeres. Es bueno ver que los tiempos y la iglesia están cambiando. El veterano de guerra discapacitado necesita ánimo, respeto, y apoyo.

Creo que hoy estamos haciéndolo mejor que cuando insultábamos al personal militar como bélicos o los condenábamos porque recibían beneficios de veteranos de guerra. Sin embargo ministerios saludables es mucho más que hacer no hacer cosas malas. Significa hacer buenas cosas tambien. Esperamos que este boletín pueda contar historias de iglesias que están involucradas en ministrar a veteranos de guerra discapacitado, pero nuestra petición por información sobre Iglesias Cristianas Reformadas e Iglesias Reformadas no dio resultados. No sabemos qué hacer con este silencio.

Espero que su iglesia sienta que ministrar a veteranos de guerra es una forma importante de servir a hombres, a mujeres y las familias que han dado tanto por su país.

—Mark Stephenson

Un ministerio colaborativo de la discapacidad de la Iglesia Cristiana Reformada en Norteamérica y la Iglesia Reformada en América.

www.crcna.org/disabilitywww.rca.org/disability

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