Matar al Indio, Salvar al Hombre

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La noticia de Canadá sobre los 215 restos de niños indígenas hallados en Kamloops, Canadá en una de los muchos internados indígenas nos sorprendió en gran manera. Estoy segura de que la sola idea de ver los restos de niños juntos, amontonados, arrojados a una fosa común sin ninguna consideración, nos rompe el corazón.

Cuando escuchamos la palabra genocidio, en forma casi instantánea pensamos en los campos de concentración nazis, Ruanda y otros hechos bien conocidos. Pero, rara vez pensamos que "matar al indio, salvar al hombre" es también genocidio. Para Richard Henry Pratt, esta idea fue simplemente brillante. Pratt fue un oficial del ejército de los Estados Unidos en el siglo XIX, y fundador del Internado Industrial Indígena Carlisle en Carlisle, Pensilvania. Fue el arquitecto de la campaña asimilacionista estadounidense y famoso por su frase.

Para los niños en los internados, los sacerdotes, las monjas, los ministros, los maestros de escuela y las jefas de internados reemplazarían a los padres de miles de niños separados de sus familias.

Desde que los ingleses llegaron a Virginia en 1607, la remoción de pueblos indígenas, la expansión del territorio para las plantaciones, la civilización y cristianización de los niños indígenas ya formaba parte de la idea colonizadora del Nuevo Mundo.

No sabemos el número exacto de los niños arrancados de sus hogares y tierras para ser colocados en internados de EE. UU. Sin embargo, se estima que alrededor de 80.889 niños se vieron obligados a asistir a estos internados.

¿Cuánto sabemos sobre los internados indígenas? ¿Cuántas historias de sobrevivientes de internados indígenas en los EE. UU. hemos escuchado? Según The National Native American Boarding School Healing Coalition (NABS), "Había más de 350 internados indígenas financiados por el gobierno, y a menudo administrados por la iglesia en los Estados Unidos en los siglos XIX y XX". Este mapa muestra la ubicación de algunos de esos internados. Además, los registros de archivo de organizaciones, bibliotecas e iglesias permiten conocer la existencia de estos internados, la edad de los niños, las tribus y naciones de los niños, fotografías, e incluso la propaganda que promueve la importancia de asimilar a los niños Indígenas.

Parte de la estrategia era que los niños estuvieran lejos de sus hogares y tierras, para que no pudieran regresar con sus familias. Miles de niños murieron tratando de escapar. Otros fueron asesinados por los castigos proporcionados una vez que los hallaban y eran devueltos a las escuelas. Miles y miles de niños sufrieron todo tipo de abusos, castigos severos, enfermedades, desnutrición y una disciplina muy dura  a manos de estos internados. Cuando pensamos en estos internados, debemos considerar el propósito de estos lugares. El objetivo era destruir la esencia de estos niños. Su alma, su espíritu, su voluntad debían ser destruidos porque eso es inútil.

¿Estoy apelando a sus emociones? Sí lo estoy. Hago un llamado para que todos seamos sensibles y tratemos de sentir el dolor de los miles de padres y madres cuyos hijos fueron arrancados de sus manos. ¿Qué puede justificar tal horror?

Desafortunadamente, esa historia de terror no ha terminado. Las historias de sobrevivientes de estos internados indígenas comparten elementos similares: una desconexión con sus familias, su cultura, su idioma, su espiritualidad, su forma de vida. Lamentablemente, el plan de asimilación destruyó familias, tribus y naciones enteras, afectando hasta hoy porque los nativos americanos continúan siendo alienados y empobrecidos en todos los sentidos de la palabra. En otras palabras, aprender el estilo de vida estadounidense y el "estilo de vida" cristiano no los benefició, sino que los destruyó.

Las generaciones después no aprendieron sobre cómo ser padres en el cómo amar y criar a sus hijos, cómo enfrentar conflictos o cómo expresar los sentimientos, cómo ser en las relaciones de familia, y cómo lidiar con la internalización de baja autoestima. El trauma creado por estos internados sigue presente hoy en los supervivientes y en las nuevas generaciones.

Hoy, como resultado de la remoción y reubicación, el confinamiento en las reservaciones, los internados, los pactos rotos y muchas otras cosas hechas contra los pueblos indígenas en nombre de la civilización y la cristianización, trajeron violencia, epidemias, traumas para los sobrevivientes y sus generaciones venideras, adicción a las drogas y el alcohol. suicidio, pobreza, alienación.

El 4 de Junio de 2021, el Internado Industrial Indígena en Mt. Pleasant (MI) celebró un día especial para recordar y honrar a los niños que murieron mientras asistían al internado. Como parte de este día, se anuncia en voz alta el nombre de los estudiantes. Este momento especial comenzó con canciones y tambores. Luego, una fila de niños y adultos con el nombre del niño fallecido alrededor del cuello entran al círculo. A medida que se acercaban y entraban al círculo, decían el nombre del estudiante seguido el toque del tambor. Este proceso continuó hasta que los 167 nombres fueron mencionados. Es muy difícil no emocionarse mientras se participa mirando esto. Ellos eran niños.

Aquí hay dos recursos que lo ayudarán a aprender una narrativa diferente de la historia del racismo en el país en los Estados Unidos:

  • Hacia el Oeste - una serie sobre el expansionismo Americano hacia el oeste y que incluye una parte sobre el internado Carlisle.
  • Internados de Indígenas Americanos - un muy buen artículo con bastante información sobre propósitos, lugares, y otras legislaciones que afectaron a los pueblos indígenas en Estados Unidos.

 

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