Cualquier pecado no racismo

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Un estudio sobre la depravación total situacional

Pueda ser que encontremos esperanza en esta época cuando Jesús experimentó su traumático nacimiento. Para muchos, este año ha sido uno muy difícil. Perdí mi hermana mayor, dos sobrinos y amigos cercanos. Y, no soy el único. Muchos de ustedes han sentido dolor de alguna manera. Sin embargo, durante este tiempo de dolor, muchos de nosotros hemos sentido la necesidad de poner en riesgo nuestros puntos sociopolíticos. Quizás digas que las elecciones es la razón, sin embargo, la raíz es mucho más profunda. El problema es una división que Cristo ya removió. Pueda ser que tengamos el valor de confiar en el regalo y la promesa de Cristo nuestro Salvador.

La promesa en sí misma fue violenta. [1] Porque la amenaza era mortal. La guerra entre la rebelión de Satanás entró en la humanidad. Condujo a Caín a matar a Abel. [2] Luego tuvo que vivir con miedo. Satanás, el autor de la amenaza, conocía el poder de la promesa de Dios. Contrarrestó la promesa con una oferta.[3] A medida que Cristo eliminaba la división, el enemigo persistía. Un día, la contraoferta se acabará. Hasta que Jesús regrese, el llamado del creyente está en el trasfondo del imperio del mal.
 
Recuerdo la primera vez que escuché a alguien hablar sobre el Reino y el Imperio. En mi mente pensé en La Guerra de las Galaxias, y no fui más allá de ello. Sin embargo ahora, veo la conexión. La promesa de Cristo va de la mano con la realidad del imperio maligno. Pablo toca la alarma. [4] El impulso maligno por el dominio y la ganancia financiera persiste en la iglesia en oposición a Cristo. El compromiso de Pablo con el Reino lo lleva a la cárcel y finalmente a la muerte. Sin embargo, él creyó. Vio la realidad de derribar el muro de hostilidad entre judíos, gentiles, esclavos, libres, hombres y mujeres.

Estamos experimentando una gran tensión racial. Para muchos de nosotros, esta no es una experiencia nueva. Para algunos de nosotros es elegir entre vivir o morir. En las iglesias reformadas, nadie se atreve a cuestionar la doctrina de la depravación total. Sin embargo, cuando se trata del racismo, retrocedemos. El examinar aspectos del Reino y del Imperio en la iglesia es algo impensable. Desde la llegada de los primeros cristianos a los Estados Unidos hasta los recientes esfuerzos misioneros, la reflexión crítica se convirtió en una amenaza para la mayoría de los feligreses reformados. Se sienten atacados y a sus críticos, los etiquetan como heréticos o marxistas. Nos hemos acomodado a confesar el Reino pero cediendo a las presiones sociales del Imperio. Esto no es nuevo. En el Nuevo Testamento, Ananías y Safira [5] hicieron lo mismo. Pedro [6] luchó y hubo que recordarle la diferencia [7].

Es comprensible no estar de acuerdo sobre aspectos de justicia., pero negarse a examinar la historia de la iglesia, los ministerios o los líderes ministeriales, es mantener un testimonio cristiano del Imperio y del Reino bajo una sola identidad.

Dios es para los oprimidos [8]. Derrick Bell, considerado como el fundador de la teoría crítica de la raza dijo [9] que su fe y su visión del mundo eran fundamentales para su activismo. Ante los ojos de muchos líderes cristianos contemporáneos, el Rev. Dr. Martin Luther King Jr. era un marxista y un alborotador. Sin embargo, los cristianos negros y algunos audaces líderes cristianos blancos como el teólogo reformado holandés Herman Bavinck, criticó el deshumanizar y marginar de la injusticia racial. Las Escrituras eran su base sólida.
 
Como miembro del personal de la Oficina de Relaciones Raciales, abogo por el evangelio del Reino de Dios. Estar en contra del racismo o ser antirracista es luchar por la identidad en Cristo. El racismo es pecado. Tiene sus raíces en la historia de Caín y Abel, y su fruto está en la invención de la teoría de la raza. Esta teoría se convirtió en ley y fue impuesta al pueblo norteamericano. Ha estropeado todas nuestras identidades.

El racismo ha sido un gran daño contra la humanidad por medio de deshumanizar y el acto de genocidio de los negros y los nativos americanos. Pudo haber sucedido hace siglos, pero el daño continuó en los linchamientos de personas negras durante la era de los derechos civiles. Y continúa a través de la estigmatización de los negros de hoy. El resultado se siente en un mayor enjuiciamiento y un castigo más severo de los negros. Además de la educación deficiente, la segregación y la aceptación social de la pobreza entre los negros.

Ahora que tenemos una mayor conciencia, ¿cuántas personas  más han de morir para que tengamos que arrepentirnos? El imperio del mal continúa dando forma a la visión que tenemos de nosotros mismos y de los demás. Se opone a Cristo e insiste en estropear la identidad de las personas creadas a imagen de Dios.
 

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